martes, 25 de noviembre de 2008

El entusiasmo de los preparativos

Y llegaron las vísperas donde nadie muere, el día que las instalaciones tenían que ser inauguradas oficialmente con las presencias y ausencias diplomáticas, con bailes y canciones para agradecer a los patrocinantes de líquidos y sólidos para el cóctel, con la concurrencia en masa de todos los empleados que trabajaban y descansaban en la compañía de seguros que les daba sus terrazas que estaban embanderadas. Con el clima a favor que hizo que el cielo se pusiera azul como si la fiesta ya estuviera en el aire. Con la exhaltación del aire que pasó por todos los rincones y se arremolinó de entusiasmo para que la vencidad se sintiera más alegre con la risa del viento. Y ahí estarían los vecinos haciendo fila para entrar y aunque todavía no se sabía si serían buenos o malos clientes, ya ganarían la puerta para mostrar en sus manos las invitaciones, algunas originales y muchas otras, fotocopias con esperanzas de un Tercer Mundo mejor, más justo y más solidario.

El tigre Juanete, con la astucia propia de su especie, supo delegar las tareas del evento a sus once colaboradores que él había rebautizado, según su año de nacimiento, con los signos del Horóscopo chino. Ese día en el Observatorio Gastronómico-Cultural "La Cosa Negra" habían estado trabajando como animales:

La cabra Juanita, quien dejó para lo último el guacamole que preparó según la receta de Ña Dolores, pero desde temprano había estado cocinando tacos, diversos moles, burritos, jalapeños, cabrito, guajolote, ranas, boquerones, chinicuiles, chapulines y codornices, en fin, había puesto en practica ese viejo dicho mexicano: "Todo lo que corre, nada, se arrastra o vuela va a la cazuela."

El caballo López Mateos, que envió muchos correos electrónicos e hizo muchas llamadas telefónicas a posibles e imposibles patrocinantes, recibía y agradecía todas las botellas recibidas y un voluminoso cargamento de comestibles que procedían de diversos rincones del país y algunos del exterior, rotulados como "Ayuda Humanitaria". Los potrillos y las potrancas de López Mateos también colabaraban con la música y los ruidos del evento.

El conejo Rápido Cortaplumas, preparaba jugos de frutas y leía "INFORME LUGANO" de la filósofa norteamericana nacionalizada francesa Susan George. El libro que no era un obra de ciencia ficción, sino una de esas novelas sacadas de la realidad que pone los pelos de punta, porque allí se advertía cómo era manejada la humanidad por un grupo de poderosos que cada año se reunía en Lugano, desde donde maquinaban este mundo para arrasar con lo poco y bueno que quedaba del medio ambiente y producir unos pocos ganadores y unos cuantos perdedores. Los protagonistas eran unos informantes despiadados y miserables, que sabían que no se puede crear un bienestar masivo con las actuales condiciones, con personas analfabetas que se propagan de manera alarmante donde hay pobreza e ignorancia, para luego invadir las grandes ciudades por sus orillas. Por ende, aconsejaban un plan norteamericano y siniestro para despoblar el mundo con un elenco estable de científicos, pensadores, escritores, doctores y comunicadores sociales que puedieran desarrollar ideas, argumentos e imágines que proporcionaran una justificación moral, económica y finalmente política, para poner en práctica una logística y una estrategia de gestión de reducción de población, a la que primero se les empobrecía el idioma destruyéndoles poco a pocos sus palabras hasta que su lenguaje fuera ininteligible, es decir, hasta que fuera incomprensible y despreciable.El conejo, entre capítulo y capítulo, limpiaba los vasos y las copas, sin querer rompía una que otra, seguía leyendo y sin sacar la vista del libro, buscaba a tientas el hielo y se preparaba un trago para poder calmarse porque estaba muy enojado y caliente.

El perro Lázaro, a quien no le gustaba tener que ponerse a batir crema para el café, siguió haciendo el inventario de la vajilla necesaria para que la cafetería funcionara. Gracias a su amistad con la empresaria colombiana Fina Holganza, había conseguido una importante donación de café. Para agradecer el gesto de la dama, desde la mañana estuvo abocado a la tarea de pintar un cartel publicitario donde fue directamente al grano:
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CUANDO QUIERA TENER MÁS LUZ
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PIDA EL SABOR DE LA SOMBRA
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Tome Café Holganza .....CAFÉ DE COLOMBIA .....Café de novela

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