martes, 18 de noviembre de 2008

Guatimozín Corvalán, alias "el búfalo Corvalán"

Guatimozín tuvo dos privilegios, el primero, nacer en Monterrey
y el segundo, estudiar en el TEC de Monterrey. Como todo buen
búfalo era imperturbable, concentrado y trabajador. Corvalán,
para mayores satisfacciones de las mentes y de los espíritus de la
comunidad juanetera, era el que manejana la computadora en la
Carpa de Primeros Auxilios. En ese medio descubrió algunas cosas
nuevas como el Confucianismo y el Budismo que nadie más puso
en práctica mejor que él. De ambos entusiasmos pasó al Tai Chi
Chuan, que de algún modo resume las artes marciales y filosóficas
de Oriente que transmiten un sentimiento de serenidad y armonía
de primera calidad.

En la Carpa Sanitaria y bajo la penetante mirada de Guatimozín
las mañanas se poblaron de alumnos que aprendieron a manejar
espadas de utilería como si fueran espadas imperiales; menos mal
que todos pagaban las clases antes de empezar. Poco a poco, el
búfalo se convirtió en maestro del Tai Chi, aunque primero tuvo
que aprender a enseñar utilizando palabras simples que debía
alternar con términos científicos. Su logro más difícil fue aprender
a graduar el caudal y el volumen de su voz, mientras todos con sus
espadas dibujaban en el aire las letras chinas que debían respirar
con cada movimiento en cámara lenta:

"Tai...Chi... practicar Tai... Chi... Chuan... es saber concentrar los
movimientos del cuerpo, movimientos que deben partir desde
el centro de nuestro cuerpo hacia las extremidades. el peso del
cuerpo debe bajar a su centro de gravedad (pelvis) descendiendo
por ese eje vertical que une el cielo y la tierra. Paso a paso, vamos
logrando un equilibrio entre el tono muscular, la postura y la
respiración. Esta extremada atención a los movimientos del
cuerpo es la que produce en todos nosotros esta misteriosa
conexion cerebro-músculo, que siempre está, pero no siempre
de una manera conciente que la vuelve maravillosa. Sepan que
el Tai... Chi... Chuan...es un gran e...jer...ci...cio cir...cu...la...torio,
tanto de la circulación... sanguínea... como de la circulación...
energética, por lo tan...to, es un ejer...ci...cio regulador de los
me...ri...dia...nos que atra...vie...san el cuer...po, y más aún,
es un e...jer...ci...cio regu...lador de la fisio...lo...gía cerebral,
de la hipo y de la hiper...tensión, del pe...so cor....po...ral
y de to...das las fun...cio...nes del or...ga...nis...mo."

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