En la Carpa Sanitaria de los Primeros Auxilios para el Alma
pasaba el tiempo y los otros colaboradores del azteca posmoderno,
cada uno en lo suyo, estaban haciendo sus tareas ya repartidas
con equidad y justicia para que el tiempo no pasara en vano y
el evento tuviera un final luminoso, sereno y relajado.
La rata Clarita, despues de arreglarle el traje de charro a Juanete
(traje que se había comprado se segunda mano, o mejor dicho, de
segundo cuerpo), ordenó los folletos explicativos de sus clases de Yoga
con sus respectivos precios. Los valores eran altos, no porque fuera un
sistema filosófico y ascético, sino porque como ejercicio cotiadiano,
buscaba la liberación del espíritu azteca mediante el dominio de las
funciones fisiológicas y psiquicas de los mexicanos que lo practicaban.
También se aprendió de memoria el poema que debería recitar antes
las cámaras y se puso en la cabeza el pañuelo de la poesía, prenda que
estaba un tanto gastada, pero que cierta superstición incontrolable le
aconsejaba lavar, pero no cambiar.
El búfalo Corvalán asesoraba a todo el equipo desde su computadora,
mientras conversaba por el chat con sus futuros alumno de Tai Chi Chuan.
El gallo Lulo, hecho todo un experto en aromaterapia, dejaba que sus
manos y sus ojos no sólo conocieran por primera vez la mirra y el
incienso, sino también, unos aceites esenciales. Abrió los desconocidos
frascos para que los aromas, aunque fuera por unos momentos, hicieran
en el aire de la tarde una publicidad discreta, pero efectiva.
El Dragón lagartija hizo algo parecido poniendo las melodías en su
gabinete de musicoterapia y llamó por teléfono a cada una de sus dos
novias para que pudieran desprenderse de sus respectivos espejos y no
fueran a llegar tarde al "invento".
La serpiente Susana, con la ayuda de las Flores de Bach, se puso a
meditar que cara de buena pondría para vender los más los dos mil litros
de agua energizada que evasados esperaban a los vecinos que, por más
agotados y sedientos que estuvieran, sólo podrían adquirir hasta diez
litros per capita y ninguna gota más.
Y el chancho Machuca barrió las terrazas con una técnica de avanzada
y limpió los baños de las señoras y los señores. Tenía que estar todo bajo
control: una buena provisión de un extraodinario papel higiénico para el
metabolismo humano, amén de jabones, como de manijas, grifos y
herrajes que seguramente ibas a ser robados por las "señoras" y los
"señores" que siempre coleccionan souvenirs a la hora de hacer sus
necesidades.
Y para ganarles de mano a los escritores de graffitis, Juanete escribió en
las paredes de ambos baños la misma ranchera:
NO NOS DISFRACEMOS MÁS
No te disfraces de Chamaco
ni en Jalisco ni en el Chaco;
el que anda con pistolas
balazos tiene que dar.
Menos, te disfraces de vaquero
aunque tengas todo el cuero,
que a la primera estampida
del caballo te pueden bajar.
Si te disfrazas de inteligente
que no te elijan intendente,
que a mentir y a malversar
si no sabes aprenderás.
Si te disfrazas de banquero
te van a pedir dinero
y cuando plata ya no tengas
como billete vas a quedar.
No te disfraces de policía
ni de noche ni de día,
además no está de moda
el comunismo militar.
Está pasando la Nueva Era
como pasó la Legión Extranjera;
no te pongas ropa hindú,
mucho menos de musulmán.
Se ha perdido en un armario
el traje de un subsecretario,
y andan buscando al ministro
que ya tienen que disfrazar.
Lo vestirán de gran señor,
le cambiarán hasta el olor,
ese traje no hay que achicar,
con la política va a engordar.
Si te disfrazas de religioso,
ten cuidado con los mafiosos,
hay que bendecir los casinos,
también el bingo y el billar.
Si te disfrazaras de coludo,
ojo con el maligno macanudo,
sabe mucho de disfraces
¡y te podría contratar!
lunes, 24 de noviembre de 2008
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